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Full text of "Susana Soca. Noche Cerrada. 1962"

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SUSANA SOCA 



NOCHE CERRADA 



EDICION "LA LICORNE" 

MONTEVIDEO 



NOCHE CERRADA 



SUSANA SOCA 



NOCHE CERRADA 



EDICION "LA LICORNE" 
MONTEVIDEO 



Derechos reservados. 

Hecho el depósito que previene la ley. 



COPYRIGHT 1962 BY "LA LICORNE" 
Impreso en el Uruguay - Printed ¡n Uruguay 



DEFINICION 



P 

^j—A creación auténtica habla en un doble lenguaje, el directo 
y el indirecto. Sólo la proporción entre ellos es variable. Pertenecen 
al dominio de la grandeza poética la posibilidad de encarnar la 
multitud, el mundo real, las aspiraciones comunes, superadas y 
confundidas en una exaltación particular, y el poder de hacerlas 
oscuramente perceptibles para todos. Otro aspecto constante de la 
poesía es aquel en que el mundo presente está contenido, también, 
pero diluido, arbitrariamente mezclado, al parecer, con otras expe- 
riencias interiores; y, en general, es sólo claramente perceptible para 
quienes están más o menos familiarizados con el lenguaje de la 
poesía. Y así vemos el poeta como un ser que intenta describir sin 
tregua lo que sin tregua percibe en la vigilia y en los multiplicados 
planos del sueño. Se acerca con peculiar sigilo al silencio de las 
cosas, observa, describe, adapta el lenguaje a esas zonas próximas 
al silencio. Actúa al compás del río interior, tanto en la disciplina 
como en la libertad de la poesía, y transforma él habla de todos 



los días para que con una precisión alucinante sugiera sensaciones 
y formas experimentadas y vistas antes de llegar a la palabra. 

El que crea, en el difícil acuerdo del juego y el tormento, hace 
su música, pero no puede escucharla nunca; si la oye, no puede 
reconocerla, porque se le aparece como si fuera indefinidamente 
otra. Sólo queda la presencia del juego y el tormento, desde el prin- 
cipio hasta el final. Pero otros escuchan; alguna vez la música se 
hace en ellos y, como siempre, ésta es la realidad de la poesía. 



S. S. 



8 ~ 



JARDINES HUMEDOS 



LA MUSICA A DESHORA 



LA MUSICA A DESHORA 




C_ 3 E detiene la música en mitad del torrente 
y sigue paso a paso y sin mover el aire 
por ella sostenido. 
Yo no sabía que estaba. 

Una extranjera música sin llegar a la frente 
ha ondulado implacable delante de mis ojos 
me llamaba en el aire que ha tocado mi mano 
y el aire hacía señas para que la siguiera. 

Soñaba que era el agua golpeada por la fronda 
donde el sonido cae tan seguro y a tientas, 





~ 13 



Soñaba que era piedra, 

que la música fluida me rodeaba 

como si fuera el agua, 

y ya sonrío en lo petrificado. 

Casi sin tacto y sin oído sigo, 

me encuentro sola, lejos 

de los cristales para ser rayados 

por el diamante breve del sueño, sin resinas 

activas por el súbito fuego de la memoria 

dócil con ojos bajos me lleva por sus vías 

hacia el espacio donde el aire centellea 

y en mitad del trazado del relámpago, 

un blando respirar. 

Ella me precipita en un punto que ignoro 

y familiar de pronto el instante del júbilo 

al azar he llegado adonde se detiene 

la memoria en sí misma complacida. 

Aligeradas formas que fueron crueles formas 

penetrarán conmigo 

en espacios colmados sin objetos 

donde todo se borra y todo vuelve a ser. 



14 ~ 



Tranquilos ojos brillan más quietos que las flores. 
La música a deshora un instante me deja 
en algún punto adonde no sabría llegar 
aunque reconociera 

el camino, en el aire que ha tocado mi mano. 



- 15 



DESDOBLAMIENTO 



DESDOBLAMIENTO 



ñ 

/ARDINES quietos y nunca fijos cerca del mar 
(/ en el aire impecable 
donde se mueve el lento olor de la resina 
la hierba nueva asoma y ríe 
al flanco de la antigua 

en la tersura de las dos briznas entremezcladas. 

A orillas de la sombra 

del alto pino pulido al sol de mediodía 

por el agua del alba 

baila Analisa, sus pasos mide un simple ritmo. 



- 19 



Es reposado el movimiento 

y sin peso el descanso de Analisa. 

Sobre el verde cristal 

el pie desnudo apenas turba la hierba lisa; 

la niebla matinal 

es todavía aire liviano 

y un frescor de lavanda sube al cielo de abril. 
Baila Analisa en un otoño como verano 
ligeramente toca el tiempo en su tamboril. 

Imito el gesto y el movimiento en el sosiego. 

Los brazos forman un serpenteante rápido juego: 

con ojos de paloma 

ella lo ve y la mirada despacio asoma 

hacia boscajes de ramas quietas y diferentes. 

Ya las palomas hunden su pico en las serpientes. 

Toca el reposo como una mano la inmensa planta 

de la tierra en otoño. 

Punzante ahora es la dulzura 

que no penetra y permanece al lado mío 

en el pudor del aire. 



20 ~" 



Desde los manantiales 

de las tinieblas la angustia mía desborda y sube, 
hasta entregarme al nuevo día 
como a la punta de nueva espada. 

Triste es lo cómico, eficaz el demonio ingenuo. 
Vuelve la reina de pie de cabra bajo la púrpura 
a los viejos tinglados. 

Soy la que sigue en la gramilla 

los pasos de Analisa 

soy la que gira sobre sí misma. 

Si la más diestra se entorpeciera 

si la más rápida se rezagara 

aunque lo atroz tome el lugar del aire en mí, 

sabría respirar. 

Pero ya sigo hasta el final de la jornada 
sin poder elegir. 



VOZ DEL CANTO 



VOZ DEL CANTO 



V StJf la arbitraria y la primera 

orden y fuego de la palabra 
en la fatiga embriaguez última 
desde el principio yo te escuchaba. . . 
Y con mi sola voz yo te digo: 
en lo violento siempre esperada, 
fue tu violencia violencia mía 
para estar sola, sin esperanza 
hube de ir al aire inmóvil 
adonde sé que nadie llama 
adonde sé que no me llevas 



a laberintos de la palabra. . . 
En la memoria y en el olvido, 
tú, la primera y la arbitraria. 

En otro tiempo iba y venía 

tu juego semejante a los juegos del mar. 

Al borde de tu ausencia soñaba que volvías 

y para retenerte con el habla 

había que andar y andar de nuevo 

hacia el opuesto lado de una sombra más larga 

que mi estirada sombra. 

Viví los años de la memoria 

retirada de mí, 

empecinada en unir algo 

que estaba dividido, 

buscando alguien que no era el mismo 

y ya nada sabía de mi vieja ansiedad. 

Sin descansar iba y venía 

yo despertaba en una y soñaba con otra 

a través de ciudades simultáneas y opuestas. 

En la primera mitad de la noche 

un hilo de frescura, un hilo de fulgor 

bastaba a la alegría de buscar las figuras 

agazapadas detrás de mis ojos. 



26 ^ 



Adonde nadie hablaba, 

última voz la del canto llegó 

para reunir aquello que estaba separado. 

Bruscamente se apaga el fuego memorable 

y ahora vuelvo a mí pero la voz se aleja, 

en la segunda mitad de la noche 

ya ni siquiera encuentro antiguos crueles sueños, 

nadie recoge caídas figuras 

delante de mis ojos 

y se retiran hacia las islas entrevistas 

sobre el mar de mi infancia, cuando el barco se 

y no podía contar las palmeras. 

Tú la arbitraria y la primera. . . 
en otro tiempo yo te decía, 
apenas llega tu voz severa 
me quita el aire de la alegría. 
Como ninguno rápido y lento 
entra tu fuego y se apresura, 
me quita el aire de endulzamiento 
entre las pausas de una dulzura 
violenta y pronto anonadada, 
buscando el canto en el instante 
que la atraviesa como una espada. 



No más dulzura, sólo un diamante 
en la memoria y algún dulzor 
evanescente, abrumador. 

Tú la primera y la arbitraria. . . 
ya apenas oigo tu voz esquiva, 
si no volviera, tu ausencia viva 
hasta la muerte, es necesaria. 

Entras ahora en los objetos 

yo no escucho tu voz pero la veo a veces 

ya desplazada hacia las cosas. 

Y pesa sobre mí con un silencio nuevo. 

Irrespirable es la dulzura 

de la que no me arranca este canto sin canto. 

Enmudecido brilla 

como una cosa entre las cosas. 



28 



REFLEJOS 



REFLEJOS 



OBRE el llano fulgura 
el falso hielo 
de la más clara niebla, 
ya sólo vamos 

por un camino de lentos bosques 

hacia esferas de niebla 

que se detienen 

en la sustancia lúcida. 



Giramos horas y horas 
con una lámpara 



y en el largo reflejo 
otra luz otra lámpara 
sin tregua miro, 
de vidrio y opalina 
corona y límite 
de la no vista llama. 

Lo que alumbra yo ignoro 

y nadie sabe, 

del brillo que trasluce 

y no se muestra 

encandilado el corazón, 

por un instante 

devorador el tiempo 

juega despacio 

juega a ser devorado. 

Hinca sus dientes 
la inútil agudeza 
y se detiene 
en la carne de vidrio. 

El aire espeso 

ríos de transparencias 

deja entrever 



con ellas comunica 

la ausente luz 

hasta que algún aliento 

los vuelve ciegos 

mientras el día 

en la noche se funde 

y un solo día 

como el otoño pesa. 

Con todo lo que ignoro, 

haré una esfera 

de opalina, una esfera 

que ha de rasgar 

la lluvia como 

si fuera alguna mano. . . 

Y no se quiebra, se esconde. 

Con el fulgor perdemos 
al mismo tiempo 
colores sucesivos 
retoños últimos 
del bosque ya talado. 



EURIDICE 



EURIDICE 




(Aria de Peri, en un bosque). 



STE es el pino verdadero 
quemado por el falso otoño de las lámparas 
detenido en la estatua de sí mismo 
y su vigor en el verano 
lánguidamente juega 
con el oro precoz de la fatiga. 

Este es el pino encandelado 
en el centro del bosque por las lámparas 
de alguna escena en que no hay nadie 
éste es el pino preferido 



37 



raíz y extrema flor de la misma esbeltez 

y no lo mueve el aire de la noche 

sino lo mueve el aire de la música 

por sus destellos anda en las trenzadas hojas 

como guirnaldas por el aire 

de la más quieta noche en cuatro continentes. 

Este es el pino ya asomado 

a alguna escena en que no hay nadie 

la música se evade una vez y otra vez 

entre columnas de los pinos 

y su rigor de nuevo mide, 

entre las verdes superficies lisas 

busca amarillas islas de otoños escondidos. 

La música de antiguos bosques viene 
y su espiral rodea el pino preferido 
el alto árbol de leonados tonos. 
Él camina por ella 
hacia los pinos sucesivos. 

Al comenzar la música los pinos oyen rectos. 
Como si se inclinaran 
luego ligeramente se mueven hacia atrás 
El uno al otro sigue 



38 - 



hasta el final de la arboleda 

que el verano desea y no fulmina 

y reina es del que reina en mitad de la noche 

Aligerada va la música 

abre un camino a la alegría 

en la inocencia de la tierra 

a la alegría fugitiva 

que juega espera y no presiente 

a la alegría yá perdida. 

Cuando el músico espera aquélla que no viene 
como si la encontrara, ha de llegar la ausente 
joven la sangre el sueño joven 
criatura de amor habita el bosque entero 
sobre el tiempo y el mar innumerables ojos 
la acercan lentamente al aire de la música, 
ella las hojas mueve y respira de nuevo. 

Los enlazados incesantes ojos 

una vez y otra vez la encuentran y la pierden 

la ausente llega y su sonrisa vive 

en las miradas sucesivas, 

una tras otra avanzan, sin ruptura 

atraviesan el tiempo como si fuera el mar, 



- 39 



la que encontraron y perdieron 

corre al encuentro de los grandes árboles 

hermanos del boscaje antiguo 

y sólo baila la que muere, 

alrededor del alto pino. 

La luz última y fija atraviesa en lo oscuro 
el musgo espeso de la noche 
para indicar el mapa de algún cielo no visto 
y para extraños ojos ya trazado. 

En el insecto centellea 
la luz y algún perdido brillo 
alarga sobre el musgo breve 
los tibios cielos fugitivos. 



40 ~ 



A LAS SIETE LA LUNA 



A LAS SIETE LA LUNA 




[y UELVE a su infancia en medio de la escarcha 
aquélla que tomaba para sí 
el esplendor de la reciente noche 
y en transitoria casa de espejos recogía 
el largo centelleo. 
Avecindado a nuestros ojos cabe 
alto y sin soledad el esplendor más solo. 

Ayer, crecida luna, ajena desmesura 

pesaba en las orillas, oscurecía el oro 

para apartar la noche que nunca habla ni mira 





- 43 



y entre luces y luces 

abre y cierra caminos para la experta sombra 

y ella cedió su reino a la brillante noche 

cedió su reino al reino de la luna. 

La luna ya encendida en el ausente fuego, 

mezcla el color de la cercana sangre 

a los remotos vinos que lentamente bebe. 

Al final abrumada de fulgores, inerte 

cerca del día sueña con otra leve luna 

pequeña, dura, aligerada y rápida. 

Y despierta en los juegos que el alba no interrumpe. 



II 

£5 otra luna y su canto 
una canción de alborada 
es el alba de la luna 
más que la luna del alba. 
Hija del solo esplendor 
de la noche en la mañana, 
un instante suspendida 
como la nube que baja, 



44 - 



lenta nieve de verano 
en mitad de la montaña. 
Esta es la luna de otoño 
liviana, breve y lavada 
como la piel de las hojas. 
Puro perfil se adelanta 
ágil en medio del día 
camina sobre la escarcha 
precoz del rígido cielo 
entreabre una senda blanca, 
como en los tupidos bosques 
de la tierra, angosta y blanda. 
Allí comienza lo blanco 
y súbitamente acaba, 
en el alba de la luna 
más que en la luna del alba. 



TIEMPO DE VOLVER 



AMANECER 



AMANECER 



Aubade. 



^ TlNGUNA voz, ninguna mano 

me han de llevar al recorrido 

país de la memoria. 

Se cierra ahora como una nube 

el camino del día primero al nuevo día 

que brilla y se prolonga 

en los canteros de la mañana. 

Ya nada se separa de la noche en que estoy, 

sin pesadillas y sin posible 

enajenado sueño. Cuando yo no lo espero 



entra un día que admiro y me es desconocido, 

sin los antiguos modos de tocarle mis párpados 

suavemente atravesados 

por el color que daba a la azulada hierba 

entre el negro y el verde 

color del más ligero sueño. 

Se cierra ahora como una nube 

el camino que vuelve hacia el amanecer 

estrangulado en el instante 

de llegar a una lejana risa, 

aquél que su guirnalda 

envenenada y antigua ayer 

trenzaba todavía con la reciente luz. 

Sólo sé que despierto 

en un país ajeno y claro. 

Entra un alba acerada como si caminara 

sobre la nieve y secamente 

nos tiende el borde de un tibio día. 

Sigo sus movimientos y los ignoro 

y ningún alba de la memoria 

le cierra el paso 

y ninguna me ayuda a repetir el canto. 



52 ^ 



Sé que ella avanza 

adonde nadie sabe de olas ni praderas 

para los juegos 

de la impaciente luz. 

Sigue en secreto, sola y sin ser precedida 
hasta el final de corredores 
interminables y repetidos, 
a través de hendiduras 

de puertas ya cerradas por la sombra en el día, 
sin rumor, sin espacio 
ella se estira hasta llegar 
adonde apenas encuentra muros. 

Sola, sin pájaros ahora, sé 
que rectamente avanza 
en la alegría, el mudo canto 
es canto de alborada. 

Avanza sin error en busca del espejo 

ya sin figuras oscurecido 

antes de las tinieblas 

y en los biseles estrechos, últimos, 

un filo breve la acoge y brilla. 



^ 53 



Por vez primera nace 

y las ausentes cosas en ella reflejadas 

un instante relumbran. 

Serpentea en lo angosto como si se extendiera 
sobre ovalados, amplios espejos 
de agua, descansa luego 
y lentamente nada. 



54 ~ 



LA PALABRA 



LA PALABRA 



£ toda cosa la memoria mía 
ha nutrido la palabra; 

sombra de alguna viva llama que el ritmo anuncia 

desde el amanecer entre espejos de espejos 

ha nutrido la palabra. 

Mares de turbios oros reclamaba a mis ojos 

y praderas ceñidas donde apoyan los días 

las rodillas de piedra 

para alzarse de nuevo a respirar. 

Más tarde en las sonrisas de la piedra 

las caras de los vivos buscaba entremezcladas 

con aquéllas que no mueren. 




- 57 



De toda cosa la memoria mía 

ha nutrido la palabra, 

y en el instante de la mano breve 

y la flor, se hizo largo el camino del canto, 

con el perfil hundido en años míos 

proa que rompe y nunca avanza 

con las vidas y las muertes 

en múltiples fluidos de mi sangre 

ha nutrido la palabra. 

A aquél que no alcanzo apenas hablo 

pero al final del sonido 

es como si el amor que estaba separado 

se acercara un instante al centro de sí mismo. 

II 

Estos días de la opaca trama 

y las restañadas fuentes, 

innocua la labor de retener 

lo que se va de mí, la rutilante sombra 

escasas hambre y sed y sólo el gesto 

de borrar las pisadas de las rítmicas vías 

inútil levantar el peso que los miembros 

en la mañana alzaban leves como en el agua 



58 - 



la avidez sin objeto en el cansancio abruma, 

el ardor sin objeto, consumido 

brasa y diamante por igual devora 

y sobra el sueño donde la somnolencia basta. 

Nunca ganados reposos 

me llevarán despacio entre el sueño y la vela 
hacia algún muerto punto del silencio. 

III 

El ritmo viene de afuera 

y rodeará los limbos vacíos de la llama 

ahora el ritmo vuelve y a lo lejos 

un fuego ausente brilla y la palabra sirve 

a aquella que la sirviera. 

La palabra me nutre de una ajena sustancia 

me empuja a la deriva en los senderos 

por las extrañas lenguas explorados. 

La que lo ardiente olvida 

sabe que vela y duerme todavía 

si empieza a perder pie en un mundo de imágenes. 

Ha de mirar la llama hasta volverse 

la centella sonora en el ritmo encendida. 



LA LAMPARA 



LA LAMPARA 



alguien yo viví los claros años, por alguien 
he conocido humanos reinos de transparencia 
y en su esfera de sueño me movía. 
Alguien ardiente y seco como nadie soñaba; 
nunca dijo mi nombre. 

El que fue para mí como el agua dulce y amargo 
tuvo el amor de mi poder, era la llama 
pero oscilaba alrededor como una lámpara. 

Contra la hierba sorda mi boca habló palabras 
y como el heno se dispersaron. 




63 



Lo que en regiones de espanto miro lo he aprendido 
en los antiguos bermejos bosques cerca del mar. 

Todos los dones me fueran dados de tal manera 

que vivir sólo es remontar felices ríos. 

Nada deseo, el soplo para respirar basta 

y ya no sueño con fiesta alguna del aire lúcido. 

Todos los dones a pesar suyo me fueran dados 

mi voluntad a su blandura o su violencia 

hora tras hora las necesarias gracias tomaba 

mi joven llama creció en la suya fortificada 

ella oscilaba por mi avidez no consumida. 

Su voluntad iba y venía 

como una mano dada y quitada. 

Aquél que daba de su esplendor creyó en el mío 

de tal manera dar y tomar es cosa sola. 

Más tarde el gesto de perder fuera el solo gesto. 

sin casa anduve entre las casas 

en la común huida yo vagaba apenas. 

Y sin sorpresa entre el asombro 

de aquéllos que perdían 

por vez primera, perdí de nuevo lo ya perdido. 



64 - 



Más tarde cuando nada deseaba 
pasión de ausencia he conocido 
en la memoria de mi deseo 
del albedrío que nunca obtuve. 

Ahora que no tengo sed y todo gesto 
ya se reduce a no hacer ruido en las tinieblas 
esta nostalgia del albedrío de alguno, vuelve. 
Despacio oscila alrededor como una lámpara 
y todavía por ella sé que el fuego existe. 



ALEGRIA 



ALEGRIA 



1 •• 

A lámina segura del sueño que se quiebra 
ha partido la noche como un fruto redondo. 
En mitad de lo oscuro al extremo del ansia 
hubo una sombra, blando reverso de esplendores, 
memoria de una noche de Epifanía. 

Despertar en el túnel del más largo temblor 
aguardando los climas devastados e iguales 
luego el golpe el asombro la inmersión el relámpago, 
a todo lo entrevisto extiendo abrazos nuevos 



- 69 



entran de nuevo en mí las caras y las cosas 
por el amor de la mirada mía 
alguna vez reunidas. 

Sonrío a las imágenes y he de volver con júbilo 
a unir aquello que estaba separado, 
tierras sin agua ya bruscamente florecen 
para entrar en mis ojos algún remoto viento 
acercará los cinco extendidos jardines. 
La luna de mis álamos su esbeltez me devuelve 
grabados que no olvido, inmóviles ciudades 
y en las ciudades, altas las ya quemadas torres. 
Hacia mi boca ausente el olor de la tierra 
y del lejano mar han de volver despacio. 
Conmigo el mar disperso, atraviesan sus olas 
las formas que algún día me fueron favorables. 

Mi sombra se aligera del peso de mi cuerpo 
aunque fui quebrantada por aquello que amaba, 
los dones de ansiedad fueron los vanos dones 
e intactos sin servir giraron sobre sí. 
Jadeante, esplendorosa, la marea de amor 
no me ahoga y regresa a través del espanto 
a sumergirme entera en la alegría; 



70 ^ 



acaso las tinieblas un instante entreabiertas 
me dejaron pasar; ahí donde se toca 
el cristal con el agua nacen arpas y fuentes. 
Basta un hilo del agua, un hilo de la música 
para seguirte en una noche desconocida. 

Tú, mal buscado, tú que siempre busco, 

en otro tiempo yo repetía 

si tú no vienes con nadie iré. 

Supe que despertaba en desiertos privados 

de voz y extrañamente regocijada al fin, 

feliz de nunca estar en nada, 

siento ahora que ves como la propia sombra 

partida del destino de mi cuerpo inclinado 

sobre lo inmóvil salta y sin esfuerzo baila. 



CIUDADES 



CIUDADES 



1/ \^ N día entero he caminado en busca de una 
ciudad y ella bajaba y subía sin peldaños. Entre las 
torres desniveladas mirando el mar. 

Camino por sus calles para mí viejas y nuevas 
como ninguna. Y no puedo encontrarla en el día. En 
el día tan suyo y en el aire que guarda los rumores 
de la mañana. Busco otra ciudad de aire claro. Donde 
aguardar las noches encandiladas en los reflejos del 
agua. Cuando las grandes ruedas se columpian sin des- 
canso. He de verla vertical y sumergida en el agua. 
Porque la ciudad huye de mis ojos. Y se refugia en 



- 75 



los espejos del agua. He de apresar su sonrisa. Cuando 
resbala entre las torres desniveladas mirando el mar. 

Fantasma yo misma busco un fantasma. En la ciudad 
que quema al mediodía las pistas de los fantasmas. 
Inflexiblemente clara. Interminable en el vacío que la 
prolonga. En su paisaje mira y no en sí misma. Indi- 
ferentes a lo que las separa. Atentas al fuego que las 
une. Las multitudes pulcras con sus historias cerradas 
bajo el brazo. Como libros en una lengua que nadie 
entiende. Pasan sin prisa. En un falso aire de trópico. 
Enmascaradas de lentes negros y en un verano que 
brilla y no devora. 

Las tiendas se repiten llenas de objetos iguales a 
otros objetos. Cada aviso me recuerda un aviso paralelo 
en otra calle y otra ciudad. Nadie me habla de aquella 
que en veinte lugares he buscado para morir cuando 
vivía. 

Yo grito con el grito de la alta pesadilla. Te busco 
en la violencia y no te encuentro. Cruelmente parecida 
a mí en algo ignorado que ambas encerramos. Tu his- 
toria y tú separadas. Como yo divididas. Siempre otra 
ciudad. Ya sé. Esta se escapa rutilante volando y remo- 



76 ~ 



zada. Ríe en cada esquina con una risa que no entiendo. 
Y cuando llego otra la reemplaza. 

Mi fantasma es un niño. Que ya piensa y que 
juega todavía. Mi fantasma es un niño. Que en el aire 
sonoro conserva intacto su corazón. Y en los rumores 
de la mañana. En el mediodía que quema las pistas 
de los fantasmas. 

Durante años he caminado en sueños. Ahora es 
de día y no veo mi sombra. 

Busco la identidad de una puerta que se cierra. 
Busco el aire de mis pasos encadenados. Como cuando 
en sueños todo era posible. Y todo estaba perdido. 
Cedo al horror. Busco aquello que afirma y aquello 
que destruye. En el vacío busco fiebres y arrobamien- 
tos ya disipados. Fuera de mí tú vives tu vida innu- 
merable. Yo vivo en mí. Espada clavada en el tiempo. 
Que el tiempo de nuevos modos aguza. Y nunca 
ablanda. Busco el azogue para tus espejos. Cruel y 
favorable para siempre. Busco el color de una piedra 
semejante a sí misma y no disimulada con el color de 
otra piedra. En las lúgubres fiestas de mis desencuen- 
tros y el humo de la llama. 



77 



Y mi fantasma sigue hasta el puerto de ausencia 
en que he caminado. Entre los fantasmas de las ciu- 
dades. En cosas abolidas como si yo fuera mi sombra 
entro. Y las presentes cosas ignoro. A los antepasados 
de los países sin tiempo para la memoria. Pido una 
mano para cruzar el puerto hace cien años recons- 
truido. Aquella que escribió en la arena pide la puerta 
de su salida. 



/ 



78 ~ 



NOCHE CERRADA 



ANIVERSARIO 



ANIVERSARIO 



Y encuentre yo consuelo extremo en que 
me enviéis ahora una especie de muerte. . . 

Pascal. 



UELVO a buscar el instante, 
el jardín de escasas plantas, 
soñoliento entre las crenchas 
de la hierba dulce amarga 
que vuelvo a peinar despacio 
en la voz de la lejana 
paloma que desde el bosque 
reúne sin esperanza 
en el salmo de una sílaba 
el crepúsculo y el alba. 



~ 83 



Vuelvo a buscar el jazmín 
de breves flores livianas 
como su sombra; diciembre 
creta en ella y saltaba 
sobre los muros iguales 
entrecruzados de cálidas 
figuras a medianoche. 



II 



Vuelvo al instante, al jardín 
de la cita no esperada 
y por años ya cumplida 
con una muerte que andaba 
entre los setos redondos: 
la sentí sobre mi cara 
y ella me dejó seguir. 
La muerte así me llamaba 
como la nieve una vez 
cuando esperé la nevada 
y apenas vino a mi hombro 
un poco de nieve blanda 
y permaneció conmigo. 



Lenta pluma dispersada, 
adonde no había nadie. 
La muerte así me llamaba 
como la nieve. 



III 



Para perderme en dos veces 
salí de las cosas altas 
sencillas y singulares, 
sin esfuerzo ya ganadas. 
Antes de tiempo perdí 
las cosas, y sus fantasmas 
sin ellas me visitaron, 
diestros en iguales gracias. 
Ahora espero la muerte 
que sabe cómo se aparta 
de una vez lo ya apartado, 
porque aquélla que separa 
manos y rostros unidos, 
ya la viví. Resbalaba 
apenas en los objetos 
para quitar al que ama 



el solo anillo de aire, 
única presencia clara 
entre las cosas oscuras. 
Y entre el ojo y la mirada 
una lenta muerte abría 
caminos que no se acaban. 



IV 

En el camino a la muerte 
me sigue a cierta distancia 
la del encuentro primero: 
no se retira ni avanza, 
salió del jardín antiguo 
y me acompaña. 
En la que me sigue busco 
aquélla que se adelanta. 
Entre sus pasos mis pasos 
saben que nadie descansa. 
Cuando vuelvan a ser una, 
ya confundidas sus caras 
he de saber que he llegado. 



LA SOMBRA 



LA SOMBRA 




otra sombra devorada. 
Ella me sigue o la sigo 
y por años yo olvidaba 
la dimensión de la mía. 
En la noche con exacta 
soltura se superpone 
a la mía y se desplaza 
conmigo sin hacer ruido. 
Durante el día descansa 
en objetos singulares 
y en figuras cotidianas. 
Y por años una sombra 
sin esperanza 

tomó el lugar de mi sombra. 





O temo a mi sombra 



No he salido de mi voz, 
de mi risa solitaria, 
porque nunca estuve sola. 
De su presencia me salvan, 
por un día, las campanas 
que caminan gravemente 
en el esplendor del agua. 
De cristal puro 
es el aire y es el agua. 

En otro tiempo la sombra 
era una llama 
y ardiente yo la seguía. 
Cuando fue sombra de llama 
ella comenzó a seguirme, 
y fue la sombra inclinada 
del árbol sobre la tierra, 
la sombra recta y de pie 
de una arboleda en el agua. 

En un tiempo era la llama 
y su nombre tuvo el nombre 
de la alegría liviana, 
y su nombre tuvo el nombre 



arrebatado del ansia. 
Cuando fue sombra de llama 
entró conmigo en el mar f 
y en tierras crucificadas 
me seguía por el aire. 
Con tranquila maestría 
de vez en cuando tocaba 
la raíz de mis espantos. 
Entre los sueños de cámaras 
adornadas con objetos 
que sin calor se apretaban 
junto a las tapicerías 
como una nube se alzaba. 

Hoy la busco sin hallarla, 
boy miro mi sombra sola. 
Mi propia sombra me extraña. 
Es mi sombra desligada 
que por sí misma se mueve. 
Hasta su nombre resbala 
de mi boca soñolienta. 
Ya no la veo en el agua 
de las profundas raíces 
petrificadas. 



LA DEMENTE 



LA DEMENTE 




A precisión de mis males 



se extiende a las cosas vagas 
por noches agotadoras 
he jugado con las máscaras 
y he buscado la fatiga 
como si buscara el agua 
ni siquiera alguna muerta 
acedía me llegaba. 





Entre mi sombra y yo misma 
crece tenebrosa planta 



doy vida a lo intolerable 
en mi visión prolongada 
la noche prosigue idéntica 
sobre el reverso del alba. 

ha demente canturrea 

dicen que no tengo nada 

sin los vapores del vino 

de las olas apagadas 

acaso el baile del humo 

en las hogueras ya lánguidas 

de los pastos otoñales. 

Repiten ella divaga 

yo digo que hay una línea 

por los puntos generada 

y hay un punto entre los puntos. 

ha demente ya no canta 

canturrea canturrea 

dicen que no tengo nada 

son aspectos de las nubes 

que largamente miraba. 

Tres horas para una nube. 

Bocas cegadas 

de los pozos en mi voz 

repentinamente callan 



cosas iguales se vuelven 
para mí las nubes altas 
y el muro bajo. 
Todos dicen: anda y anda 
digo que estoy detenida 
aunque confíe a la acacia 
lo que dije al abedul, 
aunque al almendro contara 
lo que no sabe el abeto 
y despacio me quejaba 
a la ancolia del campo 
y a la de secreta lana 
que es flor de tapicería. 

La demente ya no canta 
ni siquiera canturrea 
aunque aquí nadie descansa 
y es desconocido el sueño, 
sueño que estoy transformada 
en alguien que apenas vive. 
Huyo de las asonancias 
del péndulo y de la fuente 
que a lo lejos me desgarran 
cinco veces cada noche. 
Años y años escuchaba, 



cristal antiguo del péndulo 
y sus dientes me señalan 
un tiempo que recomienza. 
La demente ahora calla 
mira un punto mira un punto 
y luego un clavo que avanza 
simple y rotundo con furias 
diversas y forma exacta, 
es clavo de sordidez 
que una noble mano planta. 



NOCHE DE FIESTA 



NOCHE DE FIESTA 



"Nuit de liesse" 




STA es la noche. Resplandeciente de adentro labrada 
en metales sensibles. Esta es la noche. Del aire mace- 
rado en los anchos vergeles de Francia. Y el boje rizo 
crepuscular entre la nieve de la flor de adormidera. 
Y trepadoras color de rosa entre la nieve de la ancolia. 
Antenas inmediatas alas al aire crecen. Sonoridad ma- 
yor que el transportado canto. Untuosas lunas de aceite 
para encender las lámparas de la alegría sin fronteras. 
Vuelven las sabias doncellas a los pórticos de las igle- 
sias. Con sus preparadas lámparas. Las dementes duer- 
men, las sabias por ellas velan. 

- 101 



Esta es la noche. De empavesados barcos para todos los 
ríos. Y de tinglados para todas las esquinas. Cuando la 
luna de quietos filos olvida las tinieblas que apenas la 
dejaban pasar. Aquí la noche visitada por todos los 
bólidos de la alegría. De la alegría para bailar con 
pies de nube sobre las frentes reconciliadas. 

La luz se mide al interior del agua. En el asombro de 
su poder antiguo y nuevo. La alta faz velada por el 
largo duelo ahora ilumina el río. Es la faz centelleante 
de la piedra que crece con el agua y se prolonga en el 
río profundo y ligero como nunca. 

Amaestrados los aviones tienden plumas azules y ber- 
mejas. Sobre los rectos perfiles y las circulares rondas. 
En la intersección de los tinglados. 

Alegría del águila y la alondra. La noche se refleja a sí 
misma. Como en los mares fieles desiertos se estrecha y 
cabe en el corazón del hombre. La noche fluida y re- 
donda estriada de oro. Es la noche sonora en el aire 
sonoro. En el aire mensajero de los címbalos. Es la 
noche para exaltar las justas cosechas de un verano de 
la tierra. 



102 ^ 



Alzase la alegría reciente espada en mitad de lo oscuro. 
La alegría, cintura de la noche, rodea como el aire las 
guirnaldas de las colinas. Hay flautas en el aire para 
todas sus bocas. Y combina el sonido con las esencias 
de los canteros de Francia. La luna nacarada se mueve 
sobre un mar de colores. En sus olas juega la noche 
más ligera que el día. 

Memoria dividida entre el germen del bólido y la si- 
miente del color. Crece la angustia mientras el gozo 
mengua. Y crece el gozo mientras la angustia se es- 
conde y vela. 

Bailan los vivos en las calles, sin máscaras. Bailan los 
vivos sigilosos. Porque la noche es de aquellos que no 
la vieron. Ya nunca separada la que soñaron los muer- 
tos de este sueño de los vivos. Ya nunca separada la 
noche del incendio. Y la que agita como una mano las 
linternas de color. 

Torrentes de alegría. Arrastran las esencias de los bos- 
ques y vergeles de Francia. Y la alegría peina los bojes 
por largo tiempo descuidados. Torrentes de alegría 
para romper el corazón de los vivos. Pero alguien in- 



- 103 



visible baila. Alguien que tiene el corazón partido y 
no tiene cara ni máscara para ocultar la ausencia de su 
cara. Alguien baila en medio del silencio de los vivos. 
Y cada uno acaricia la forma de una noche. Y nunca 
la noche impecable que soñaron los muertos. 

Aquí la noche raíz y flor de la alegría que transfigura. 
La noche misma despacio baila y la fiera se asombra 
de su suavidad. Ríen las bocas adolescentes al descanso 
de los guerreros. Breve es la llama que no devora y 
acaricia despacio. Grave madre de estaciones la noche 
separa las olas de las tinieblas. Para que brille la enar- 
cada llama y sobrenade en olores y sonidos. 

Bailan los vivos dócilmente en la noche de los muertos. 
En lo ajeno se mueven y no en el propio baile. Y con- 
tiene como el mar la tormenta. Y contiene como el mar 
la bonanza. Ya nunca la palma olvida el dorso y la 
sonrisa va en busca de una boca difunta. 

Aquí la noche de fulgurante sonrisa. La que seduce y 
no apacigua. El ritmo nace del largo balanceo de su 
pausado paso. Y la que preceden ojos innumerables. 
Cerrados para que algunos ojos la vieran. 



104 ^ 



Muchos murieron para verla. Otros la esperaron sin 
morir- Y sin saber que la verían. Ahora llega resplan- 
deciente. Y sin embargo es otra. Como en los sueños 
de figuras idénticas a sí mismas. Y sólo el sueño sabe 
que no son ellas. La noche llena de lámparas como sig- 
nos de concordia traza en silencio el arco de tinieblas. 
Para el seguro puente entre los vivos y los muertos. 



~ 105 



CELEBRACION 



CELEBRACION 



(Al salir de una ceremonia 
en honor de algunos muertos). 

<C^OBRE las alamedas desiertas de los vivos, 

asamblea de hojas en nombre de los muertos. 

Cada paso es borrado por el viento, 

perfectas flechas ya disparadas reforman 

los cincelados y espejeantes oros. 

Sólo en ellos encuentro 

anchas coronas para los héroes sin otoños 

y nobles formas de ovaladas fuentes 

y rectas cruces para los retorcidos miembros 

de aquéllos que se dieron en la sazón del árbol, 

estrecharon el último verano 

y pudiendo quedar se alejaron del día. 



- 109 



Aquí las hojas sin arrimo ni ramaje 

guirnaldas extendidas por sí solas 

a mitad de camino entre arboleda y río, 

en memoria de aquéllos que entregaron sus vidas. 

Alguien viene en silencio cruzando la alameda 

con su cara de infancia donde bailó la risa 

aquél que tuvo el pelo del color de estas hojas 

entre ceniza y oro, por siempre detenido 

en un solo crepúsculo. Y muchos le acompañan. 

Al eco de una risa atrozmente se junta 

la baja confusión de haber sobrevivido. 

Aire de falsa nieve y cielos de topacio 
amenazan romper con el silencio 
que el orden y la púrpura taciturnos deciden. 
Y desfilan las frentes de los jóvenes héroes 
sin cascos ni caballos. 

Vemos el poderío del otoño sin límites 
y su color de muerte fúlgido como el día. 
Se detiene el dolor en las anchas coronas 
para las frentes de los nuevos héroes, 
los que ya regalaron las vendimias 
de no vividos días cuando el otoño avanza 
hacia la cornalina rígida del follaje. 



110 ^ 



A medias abolida la sustancia 
y presente su carga singular de fulgores, 
el color permanece livianamente pronto 
para la nueva vida de la muerte. 

La sangre de la tierra sube al dorso 

de las hojas que acaban de vivir, 

bello es lo corruptible en su color de muerte. 

Sobre el bermejo detenido río 

del follaje que espléndido perece 

la punta de una aguja brilla y entre las hojas 

traza la justa forma 

de las guirnaldas prontas, las fuentes sin lamento. 

Y entre los signos que ignoramos traza, 

recta y seguramente, 

las alargadas cruces sobre el suelo. 



- 111 



ALTA LA NOCHE 



ALTA LA NOCHE 



UNTO a mis ojos, la noche erguida 



v alta estriada de blanco, 
no la redonda pura certera oscuridad. 
Sólo la noche llena de signos 
donde vacilan los cautelosos 
lúcidos animales. 
Junto a mis ojos, alta la noche 
llena de objetos apenas suyos 
que fueron nuestros: nada de ellos 
ha sido retirado. 




No la fluida pura certera oscuridad 

que en la obediencia sirve 

a una noche que está muy lejos 

y nunca se equivoca, 

sin otra luz que la primera estrella fija, 

y de nosotros nada. 

Junto a mis ojos la noche breve 

contradictoria llena de juegos y de boscajes 

y de pie en ella, sobre algún mar 

sin rumor y sin peso, 

en el reflejo veo la sombra 

del día que no encuentro. 



II 

Vasta y ligera 
alegría que ignoro 
como si yo la conociera 
la adivino en el oro 
fugitivo, y el dejo 
que un instante resbala 
sobre apagado espejo, 
rectamente señala 



116 ^ 



hacia algún mismo punto 
en el lúcido centro 
del día que no encuentro 
allí veo el trasunto 
del largo día 
entero en la alegría 
o no es mar ni lugar 
solamente la vía 
para poder llegar 
despacio a la alegría 
ligera y sin reproche. 
Algo brilla a destiempo 
en mitad de la noche 
como si fuera el día, 
o en el entero tiempo 
de la noche y el día 
es sombra de alegría. 



NOCHE Y CRUZ 



NOCHE Y CRUZ 



OR el camino de una noche mía 
anuladora exacta, 

entro sin gestos, sin golpear en vano, 
en la noche de todos. 



Como ninguna pródiga en modos de morir, 

cuando en secreto el áloe da renovados zumos 

para llegar a innumerables bocas, 

cuando el nocturno pecho dentro de mí jadea, 

la cruz de la noche entra en la cruz de mis manos 

sobrellevada a tientas y de pie. 

Es la noche sin tregua, la que busca cien muertos 

para aprender hasta qué extremo un solo 

agonizante puede respirar. 



- 121 



Cuando persigue el hombre sin cesar al hombre 
la misma trampa sirve para el uno y el otro 
la misma ausente mano 

hace cortar el cuello del lobo y de la tórtola. 
Y la rutina ordena 

con más rigor que la pasión difunta. 

Cuando persigue el hombre en cada sitio al hombre, 

a los unos da muertes que no serían la suya, 

al uno quita el alma, al otro sepultura. 

Una metralla ciega hasta en los muertos cava 

y la mano de un niño cuelga de frescos olmos. 

En súbito tumulto 

se incendia la noche desde adentro. 

Se reduce el antiguo lugar para la sombra, 

como muros y troncos se parten las tinieblas. 

Desaparecen ellas, las casas y los bosques. 

Una noche con ojos abiertos para siempre, 

ha de seguir en busca de los perdidos párpados. 

Ahora es el tumulto 

y la cruz de la noche silenciosa, 

en la cruz de las manos. 



122 - 



NOCHE CERRADA 



NOCHE CERRADA 



una noche lúgubre he sido poseída. 
Noche cerrada en la cerrada frente, 
era la noche larga que nos sigue en el día 
medida por la propia sombra ya calculada. 

Los huesos centelleantes del dolor de entresueños, 
el explorado germen de iguales pesadillas 
abre imprevistos frutos 
mientras el sueño mide círculos diferentes 
para los ejercicios del solo cautiverio. 




- 125 



Noche devoradora y nunca devorada. 
Racimos de tiniebla apretaba a mi boca 
y olía a lluvias como aromas tibias, 
breve paso de pájaro 
iba el agua al encuentro de las plantas, 
entraba en el oído para nunca salir. 

Como la noche angosta sin lugar para nadie 
noche de la mujer 

que ya no tocará la almendra de su cara 
pulida por los sueños de los hombres. 

Más duro que perder el amor de cada día, 
el sueño se retira o ya no sirve. 
Ningún gesto a lo lejos ha de apartar la boca 
que se inclina a pacer en las tinieblas. 



126 ^ 



INDICE 



PAG. 

DEFINICION 7 

JARDINES HUMEDOS 

LA MUSICA A DESHORA 13 

DESDOBLAMIENTO 19 

VOZ DEL CANTO 25 

REFLEJOS 31 

EURIDICE 37 

A LAS SIETE LA LUNA 43 

TIEMPO DE VOLVER 

AMANECER 51 

LA PALABRA 57 

LA LAMPARA 63 

ALEGRIA 69 

CIUDADES 75 

NOCHE CERRADA 

ANIVERSARIO 83 

LA SOMBRA 89 

LA DEMENTE 95 

NOCHE DE FIESTA 101 

CELEBRACION 109 

ALTA LA NOCHE 115 

NOCHE Y CRUZ 121 

NOCHE CERRADA '. 125 



SE TERMINO DE IMPRIMIR EN LA 
PRIMERA QUINCENA DE DICIEMBRE DE 1962, 
EN LOS TALLERES GRAFICOS DE 
IMPRESORA URUGUAYA S. A. 
JUNCAL 1511, MONTEVIDEO (URUGUAY). 
ESTA PRIMERA EDICION CONSTA DE 999 
EJEMPLARES NUMERADOS DEL 1 AL 999. 



EL PRESENTE EJEMPLAR 
LLEVA EL NUMERO